A veces las mejores películas son las que nadie planeó. Friggin’ Forty, el nuevo cortometraje de snowboard protagonizado por el rider canadiense Mark Sollors, nació así: sin guion previo, sin gran estrategia de lanzamiento y con una excusa tan sencilla como cumplir 40 años y seguir disfrutando de la montaña como el primer día.
El resultado es una pieza fresca, honesta y con mucho sabor a snowboard. Según cuenta el propio Sollors, la película no estaba planificada. Todo empezó con una semana en Japón, uniéndose a Rusty Ockenden y a la tripulación de Megafauna, y continuó con un par de semanas de rodaje en Whistler (Columbia Británica). Cuando quisieron darse cuenta, tenían clips más que suficientes.
Esa es precisamente la gracia de Friggin’ Forty. Aquí no hay una superproducción, sino un metraje real de temporada, acumulado entre dos escenarios muy distintos: los famosos paisajes nevados de Japón y las montañas de Whistler, uno de los grandes templos del snowboard norteamericano.
Cuarenta años y la misma pasión de siempre
El corazón del corto es una historia de amistad. Sollors y Ockenden crecieron haciendo snowboard juntos, y el invierno pasado ambos cumplieron 40 años. Lo que ha cambiado, bromea Mark, es el papel de cada uno: ahora Rusty es quien está detrás de la cámara mientras él se deja la piel delante de ella.
De ahí sale el título. Friggin’ es esa forma coloquial y simpática de decir “maldito”, y resume el tono de la pieza con una sonrisa: “no está mal para un par de cuarentones”.
Un recordatorio de que el snowboard no entiende de edades, y de que la ilusión por buscar la línea perfecta y conseguir el clip se mantiene intacta después de dos décadas.
Quién está detrás del corto
Rusty Ockenden se ocupa tanto del rodaje como de la edición, bajo el sello de Megafauna, un canal de YouTube dedicado al snowboard. El reparto lo completa un cameo del rider Mikey Ciccarelli, y la banda sonora corre a cargo de Ddash.
El proyecto cuenta además con el respaldo de Burton Snowboards, Monster Energy y BOA Fit System, tres nombres muy ligados al día a día de los riders y a la cultura del snowboard.
Por qué merece la pena darle al play
Friggin’ Forty es una invitación a recordar por qué hacemos esto. Tiene nieve, buena compañía, viajes improvisados y esa energía de colegas rodando por pura diversión que tanto se echa de menos en las producciones más grandes. Y llega justo cuando el invierno ya se acerca y las ganas de ponerse la tabla empiezan a apretar.
Desde Trickon te recomendamos verlo con calma y el volumen alto. Porque, como demuestran Mark Sollors y Rusty Ockenden, no hace falta cumplir los veinte para seguir pegándole fuerte a la montaña.