Cuando una de las marcas más históricas del skate se cruza con la franquicia más famosa de las cartas coleccionables, el resultado solo podía acabar en caos… Del bueno.
Santa Cruz Skateboards y Pokémon TCG han lanzado su colección conjunta por el 30 aniversario del juego de cartas, y las tablas han volado de las tiendas casi tan rápido como un Charizard holográfico en una partida de intercambio.
30 cartas, 30 tablas y un estreno histórico
El lanzamiento mundial llegó el 17 de octubre, con 30 diseños basados en cartas emblemáticas de toda la historia del TCG. Es la primera vez que el arte de las cartas Pokémon aparece en una tabla de skate, algo que ya se había insinuado con la colaboración de 2023, aquella primera tanda de blind bags que arrasó entre skaters y coleccionistas.
Santa Cruz ha mantenido la fórmula que tanto enganchó: cada tabla viene en una bolsa sellada, así que no sabrás qué carta te ha tocado hasta que la abras. Es literalmente el ritual de abrir un sobre, pero en versión tabla de unos 80 centímetros de largo por 20 de ancho. Sin ruedas ni ejes, eso sí.
Las tres tablas doradas que todo el mundo quiere
Como en toda buena colección, hay chase. Además de los 30 diseños estándar, existen tres variantes de lámina dorada brillante, cada una con un collage de cartas de distintas ediciones internacionales del juego.
Solo se fabricarán 500 unidades de cada una en todo el mundo, así que encontrar una dentro de la bolsa es el equivalente skater a sacar la carta ultra rara.
La colección se completa con ropa y grip con la temática del aniversario. Santa Cruz ya había adelantado parte del material en San Francisco, durante el PokémonXP y el Mundial de Pokémon, donde el pro Tom Asta probó las tablas en un vlog antes del lanzamiento.
La polémica: ¿patinar una tabla de coleccionista?
Los primeros anuncios de reventa no se han hecho esperar: algunas unidades ya aparecen en plataformas de segunda mano a más del doble de su precio original. La gran pregunta de estos días no sea cuál te ha tocado, sino qué vas a hacer con ella.
Ahí entra en escena Joey McAdams. El skater decidió hacer lo que parece más lógico en un deporte donde las tablas se rompen: sacar su Santa Cruz x Pokémon a patinar. Y los comentarios se encendieron.
Algunos coleccionistas le recordaron que, intacta, la tabla podría revalorizarse hasta cifras de cinco dígitos. Otros llegaron a acusarle de buscar el enfado ajeno a propósito, y no faltó quien confesó que habría enmarcado la tabla junto con el envoltorio y hasta el recibo. Para una parte del público, mantener la pieza intacta forma parte de la gracia de estos lanzamientos.
Pero el skate lleva toda la vida diciendo lo contrario: una tabla se hizo para rodar, por mucho que valga en el mercado. Y esa es probablemente la mejor definición de lo que une a estos dos mundos, uno que guarda y otro que se juega la vida (y los tobillos) en cada truco.
¿Colgarla en la pared o llevarla al spot?
El debate no tiene respuesta correcta, y quizá ahí esté su encanto. Lo que sí está claro es que Santa Cruz x Pokémon ha conseguido lo más difícil: que skaters, nostálgicos de los cromos y coleccionistas hablen de lo mismo a la vez. Treinta años después, Pikachu sigue arrastrando multitudes, ahora también sobre cuatro ruedas.
Y tú, ¿la sellas o la rompes en el skatepark?