Cuando el calendario del WMX te regala un parón, hay quien descansa y hay quien se planta en el patio de juegos de Travis Pastrana.
Este verano, en el hueco entre Unadilla y Budds Creek, Pastranaland volvió a abrir sus puertas a las pilotos del campeonato femenino de motocross para un día de carreras, saltos, side by sides y pit bikes. El Women’s Motocross Invitational dejó una ganadora clara, Hannah Hodges, y muchas risas por el camino.
Una idea que nació de un «lo pasamos genial»
Todo empezó el año pasado. Cuando el WMX terminó en Budds Creek, a pocos kilómetros de la casa de Pastrana en Maryland, Travis invitó a unas cuantas pilotos a su complejo y puso un premio en juego.
Se lo pasaron tan bien que este año la cita creció por petición popular: varias chicas necesitaban un sitio donde rodar entre rondas, muchas viajan por el circuito en furgonetas y autocaravanas y siempre andan buscando pista, y de repente el Invitational se hizo más grande.
Detrás del tirón estaba también Olivia Reynolds, joven promesa que entrena con el propio Pastrana y que destaca tanto en la velocidad como en el freestyle. Ella movió contactos y consiguió que se sumara Hannah Jamison, campeona de Loretta Lynn’s, a la que Olivia había estudiado en vídeo mientras se preparaba para esa cita.
Diez pilotos, 5.000 dólares y una pista polvorienta
Al final fueron diez las pilotos que se jugaron una bolsa de 5.000 dólares, aportada por Cycle Gear y KTM/Husqvarna. Con el polvo en el aire y todas conscientes de que quedaban todavía dos rondas del WMX, el formato fue prudente: vueltas cronometradas para clasificarse y eliminatorias para decidir la campeona.
La carrera por el título acabó como un reencuentro: Hannah Hodges frente a Jordan Jarvis, dos rivales que se miden desde la categoría Girls de Loretta Lynn’s en 2015. Hodges clavó las salidas y, en un sprint tan corto, Jarvis no tuvo ocasión de montar un ataque. Completó el podio Hannah Jamison, que con solo 15 años se subió al tercer escalón sobre su supermini.
Hodges llevaba sin competir en el WMX desde la primera cita de 2024, tras ganar en Daytona Supercross, y ha compaginado la moto con la maternidad. Volver al más alto nivel y ganar en casa de Pastrana no está nada mal.
Backflips a la espuma y un evento para recordar que el WMX necesita más apoyo
Con el trofeo repartido, llegó la parte más gamberra. Olivia Reynolds enseñó a sus compañeras a hacer backflips sobre una moto aterrizando en un foso de espuma, y casi todas se animaron a probar.
Jamison y Herrick firmaron intentos con rotación completa, mientras que algunas veteranas no tuvieron tanta suerte. Jarvis fue sincera: lo que hizo no cuenta como backflip, no le convenció la rampa y se guarda el siguiente intento para otra ocasión.
Entre risas, el invitational también dejó un mensaje. Jarvis recordó que las pilotas se juegan el cuerpo con costes de viaje, inscripciones y combustible por las nubes, y pidió más apoyo económico ahora que el WMX gana visibilidad con la televisión. Hodges, por su lado, defendió que el campeonato está creciendo y que incluso llegan pilotas de fuera para correr.