Yeti ha puesto sobre la mesa su hoja de ruta para la próxima década. La marca, muy presente en la cultura outdoor y en deportes como el surf gracias a colaboraciones con figuras como Steph Gilmore, celebró la semana pasada su Investor Day 2026, donde detalló cómo pretende seguir creciendo tras cerrar 2025 con 1.900 millones de dólares en ventas netas.
Cuatro objetivos de 1.000 millones para Yeti hacia 2030
El consejero delegado, Matt Reintjes, resumió la estrategia en cuatro grandes metas, todas ellas medidas en miles de millones de dólares: generar 1.000 millones adicionales en ventas totales, desarrollar una nueva categoría de producto capaz de facturar 1.000 millones, alcanzar 1.000 millones de dólares en ventas fuera de Estados Unidos y acumular más de 1.000 millones en flujo de caja libre de aquí a 2030.
Bolsos y coolers blandos, la gran apuesta de un producto que acompaña al surf mundial
La categoría llamada a liderar ese crecimiento es la de bolsos y neveras blandas (soft coolers), que ya ha pasado de 130 a 390 millones de dólares entre 2018 y 2025. Yeti prevé que este negocio roce los 700 millones de dólares en 2030, con un reparto equilibrado entre bolsos y coolers y con el mercado internacional aportando buena parte de ese avance.
La marca también está reforzando su presencia en tiendas especializadas de surf, como es el caso de T&C Surf en Hawái, además de acuerdos con ligas deportivas como la NFL, la MLB o la NWSL, y con la propia World Surf League.
El salto internacional: el gran objetivo de Yeti para 2030
Si hay un capítulo que resume la ambición de Yeti, es el internacional. La marca pasó de 20 a 390 millones de dólares en ventas fuera de Estados Unidos entre 2018 y 2025, y ahora apunta a los 1.000 millones de dólares en 2030, con Europa como gran apuesta: la región podría pasar de 80 a 350 millones de dólares en solo cinco años, con el Reino Unido como primer mercado prioritario y Alemania, Austria y Suiza como siguiente frente.
En Asia-Pacífico, Yeti planea multiplicar por más de dos su número de tiendas y mercados activos, con Japón, Corea del Sur y China como próximos objetivos.
Para financiar todo este crecimiento, Yeti prevé generar entre 1.200 y 1.400 millones de dólares en flujo de caja libre acumulado hasta 2030, devolviendo al menos la mitad a sus accionistas.